Que su proyecto en Internet no vaya al cementerio de buenas ideas

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Que su proyecto en Internet no vaya al cementerio de buenas ideas

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Analistas, expertos, ‘gurús’ de Internet y medios de comunicación constantemente señalan que los negocios del futuro estarán basados o apoyados en Internet, que las economías de escala son muy atractivas y que manejar negocios globales desde el propio hogar es posible solo con la Red. Todo esto es cierto, pero en el imaginario de jóvenes emprendedores y empresarios con ganas de llevar sus compañías a Internet no hay mayores riesgos, y con frecuencia inician sus proyectos sin la preparación suficiente.

Los casos de firmas como Google, Facebook, Twitter o Yahoo!, que nacieron como proyectos universitarios y sin mayores pretensiones y se convirtieron en gigantes de Internet, no ayudan mucho a que ellos sigan un proceso serio y disciplinado con los pasos que debe cumplir cualquier persona o equipo para montar una empresa tradicional o iniciar un proyecto dentro de una compañía existente. Y lo que no saben es que el cementerio de buenas ideas virtuales es más grande que la galería de proyectos exitosos en Internet.

Mauricio Duque, quien desde su sitio MauricioDuque.org lidera un grupo de investigación y educación en negocios virtuales, afirma que muchas empresas y personas fracasan al adoptar Internet como plataforma de negocios debido a que creen las historias de volverse rico de un día para otro con ventas en línea, o compran fórmulas mágicas para hacer dinero, o creen que una empresa digital funciona igual que una tradicional, cuando se trata de un mundo distinto. “Sin embargo, el mayor error es el desconocimiento de la metodología que existe para la gestión de proyectos de todo tipo, y las personas quieren dividir y multiplicar sin saber sumar”, señala.

Duque se refiere a la metodología de proyectos reconocida como un estándar del Project Management Institute, aplicable para toda clase de iniciativas empresariales. “Montar un negocio en Internet exitoso es tan complejo como construir el aeropuerto de Osaka, y por ello es necesario conocer los pasos para crearlo, ponerlo en marcha, mantenerlo y hacerlo crecer”, agrega.

Lo cierto es que las posibilidades de éxito en Internet no son pocas: ya hay alrededor de 25 millones de colombianos en Internet (cifra no oficial, pues el Ministerio TIC está trabajando en una nueva metodología para obtener datos reales). Esto, sin contar con la posibilidad de encontrar clientes en el exterior.

Además, ser exitoso en Internet no necesariamente implica vender mucho o ampliar mercados: según el tipo de proyecto o empresa, Internet puede servir para aumentar los ingresos, pero también para disminuir los costos y optimizar recursos. Incluso, si el objetivo alcanzado es ahorrar tiempo –el único recurso que no se puede recuperar si se pierde–, ya se puede hablar de un proyecto exitoso.

Por ello, algunas pautas generales pueden ayudar a los emprendedores virtuales, así como también a los empresarios y directivos de empresas ‘de ladrillo y cemento’ que quieren ampliar sus negocios a la Red o aprovechar Internet para reducir costos, ahorrar tiempo o mejorar la productividad. Si usted es uno de ellos, siga con atención los siguientes pasos, pero solo como una guía porque como afirma Mauricio Duque, “sin una orientación específica de cada proyecto, las pautas generalmente son falsas, pues en este mundo no hay fórmulas mágicas”.

Además, tenga en cuenta que en Colombia y Latinoamérica hay más apoyo que nunca a proyectos de emprendedores. Si hace 10 o 20 años cualquier joven con ganas de ‘comerse el mundo’ con sus proyectos tenía que estrellarse con la realidad para aprender hasta obtener buenos resultados, hoy cuenta con la posibilidad de obtener apoyo en formación, mentoría, financiación y búsqueda de inversionistas, con programas y convocatorias como los del Founder Institute, Wayra y la Red Innova.

Una gran idea.

No se necesita ser un genio ni inventar la rueda para tener una gran idea: esta puede surgir simplemente de responder a una necesidad concreta de un grupo de personas.

En Internet una idea es la base de cualquier buen negocio. Si esta es innovadora y creativa, mucho mejor, pero estas condiciones no son imprescindibles: basta con que responda a requerimientos concretos y aporte una propuesta de valor real para personas reales. También puede investigar sobre sitios o servicios internacionales que sean exitosos y que, con sus conocimientos y un buen equipo de trabajo, pueda adaptar y replicar en su país o en una región.

Tenga en cuenta que un negocio exitoso por fuera de Internet no necesariamente va a ser rentable en línea. Las audiencias, es decir, los clientes potenciales, suelen comportarse distinto en Internet y en el ‘mundo offline’.

El plan de negocios.

El trabajo previo al inicio formal del negocio o la empresa en línea es tan arduo –o más– que lo que será el día a día cuando esté funcionando. Y es un paso clave para no fracasar. Para comenzar, haga una investigación de mercados, para que sepa si su producto o servicio tendrá la demanda que necesita, si sus precios son competitivos, y ya tiene rivales en su ciudad o país, entre otros aspectos. Para hacer esta investigación de mercados no necesita contratar una costosa firma consultora o de mercadeo: para comenzar, basta con que busque en Google u otro buscador todas las preguntas necesarias para recopilar la información que necesita.

Después de hacer esta investigación y confirmar que sí tiene un buen mercado potencial, es la hora de escribir el plan de negocios. Esto no es un requisito legal, pero sí un paso imprescindible que le permitirá tener un mapa de navegación del montaje, la puesta en marcha y la gestión de su negocio o proyecto virtual, con aspectos como las fuentes de ingresos, las temporadas, el perfil de los clientes potenciales, las estrategias de ventas y las acciones de comunicación, mercadeo y publicidad. También debería trabajar en un documento relacionado con los aspectos legales del negocio.

Inversiones inteligentes en tecnología.

A menos que usted tenga un gran capital para iniciar su negocio o empresa virtual, o que ya cuente con un socio capitalista, deberá ser muy cuidadoso con la manera como lo utilizará. Y si ya tiene el capital, de todos modos deberá distribuirlo de la mejor manera.

Por otro lado, no debe dejar la tecnología para el final, como un gasto obligado. Estudios indican que las empresas en las que el diseño web y la tecnología se utiliza como herramienta fundamental del negocio y desde sus primeras etapas tienen mayores posibilidades de éxito que las que la implementan ‘por obligación’.

Pero implementar tecnología no necesariamente implica grandes inversiones. Hoy, por ejemplo, tendencias como la Computación en la Nube (aplicaciones y servicios que funcionan vía Internet, y son gratuitos o se pagan por demanda), con servicios como Google Apps o Salesforce.com, ahorran grandes sumas que antes debían invertirse en licencias de software, equipos y personal de soporte técnico.

Antes de comprar equipos, software y servicios, conviene asesorarse de profesionales en tecnología empresarial o en negocios en Internet, para hacer un plan tecnológico sólido para la empresa o el proyecto.

El sitio web.

Con todas las bases de negocio, tecnológicas y legales listas, es la hora de aterrizar: la presencia en la Web debe nacer (o transformarse, si ya existe). Se debe tener en cuenta que el sitio web no es el objetivo del negocio, sino el medio –o uno de los medios– para hacer el negocio o el proyecto una realidad.

El diseño del sitio es importante, pero más que la estética, tal como un edificio, debe tener cimientos sólidos. Así que antes de contratar a un diseñador o una empresa de diseño, debe escoger una plataforma web flexible, tecnológicamente segura y confiable, y preparada para que el sitio web crezca en tamaño y funciones –comercio electrónico, videos, foros, blogs, etc.– cuando el negocio lo exija.

En el mercado hay una gran variedad de opciones para montar un sitio web, desde acudir a grandes empresas de diseño y desarrollo web, hasta contratar diseñadores independientes, así como montar directamente el sitio por medio de software o servicios comerciales o gratuitos. Plataformas como WordPress, Joomla, Drupal o el propio Blogger son más versátiles y sólidas de lo que se cree y pueden soportar muchos tipos y tamaños de proyectos.
 

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